06 enero 2006

Van Sant: Trilogía

Por Pedro

Gus Van Sant es el último gran renovador de la imagen cinematográfica americana. Junto a otros directores surgidos en los 90, en especial los apellidados Anderson, Wes y Paul Thomas, inician un serio cuestionamiento de las formas tradicionales de narración americana, tanto clásicas como independientes, estas últimas plagadas también desde hace años de lugares comunes.

Si bien en Wes y Paul Thomas la ruptura se encuentra por mutación y saturación del lenguaje cinematográfico, expandiendo sus posibilidades en el sentido más clásico y metanarrativo, en Van Sant ocurre por deformación y depuración estilística radical.

Sus últimas tres películas (Gerry, Elephant y Last Days) están tan fragmentadas, poseen una estructuración tan salvaje, que sólo es posible acceder a ellas aspirando a la abstracción; bueno, a eso, y también a una paciencia considerable. La grandilocuencia, necesaria en toda obra con ambiciones verdaderas, es algo que a Van Sant se le escapa de las manos y que surca con cierta frencuencia en estas obras.

Tres películas recorridas por un mismo estigma: la identidad, el amor, o falta de, y la violencia. El director denomina como trilogía sobre la muerte, en un ejemplo de esa grandilocuencia citada arriba, al conjunto de estas tres películas, puesto que aparece "en Gerry por exposición, en Elephant en manos de otro y en Last Days en tus propias manos", como explicó en la rueda de prensa de presentación de la última en Cannes '05.

Claro está que algo de eso hay; que estas películas conforman un bloque; que pretenden originar una nueva forma de acercamiento a la verdad, concluyendo que ésta es más escurridiza de lo que se piensa; que dicen muchísimo más de lo que parece; que muestra al individuo desbordado ante la naturaleza; que están atravesadas por la confusión y desesperación producto de los sistemas actuales; que hacen gala de un cromatismo y un uso del sonido inédito -o muy poco visto- en el cine USA; y que, por supuesto, se hallan en ellas hallazgos imprescindibles para el devenir del cine.

No obstante, hay obvias diferencias en un estudio a escala, pese a que las tres sean el análisis defragmentado de una misma generación. Gerry, de belleza perturbadora, bucea en la individualidad y en el tránsito de una vida. Elephant, aunque la más arriesgada formalmente es la más débil en su discurso, estudia entomológicamente a los individuos insertos en un sistema social hostil. Y por último, Last Days se interroga sobre la proyección que cada ser dispone ante los demás, con consecuencias, en ocasiones, catastróficas.

En definitiva, el compendio de la notable trilogía de Van Sant habla de un autor capaz de proponer una nueva mirada alejada de los cánones, que siembra más de lo que recoge -a ver quién se atreve a sintetizar este gran paso-, y valiente, muy valiente.

Gerry (2002). El largo primer plano secuencia impone el tono. Un esbozo. Apenas guión. Dos jóvenes esperanzados, dos Gerrys (¿o es uno solo?). Vagabundean. Ningún ritmo al que aferrarse. Un camino por hacer. Ningún diálogo interesante. Se pierden. Se pelean. Se desesperan; el público también. Lo único que queda es la naturaleza; pero ésta nos resulta tan ajena que obliga a un replanteamiento de la nuestra propia, la del ser. Hecho. Resultado: no nos gusta; nos incomoda; no nos hace falta. Para el recuerdo esa secuencia en primer plano en la que los dos Gerrys caminan superponiéndose uno al otro. Dedicada a Bela Tarr.

Elephant (2003). Inspirada en la matanza del instituto Columbine, pero sobre todo en el corto de Alan Clarke del mismo título, Van Sant propone que ninguna mirada es válida frente al increíble poder de la verdad. Con cierto aroma de improvisación y falso documental, la película es reflejo de aquella en la que se basa, y persigue un esquema similar. La estructura crea una extraña tensión constante. La cotideanidad aparece brutal ante semejantes actos. No hay héroes porque ya no existen. En definitiva, por mucho que se maree la perdiz, lo único con lo que se topa es con más interrogantes. Desde Los Pájaros, cuesta pensar en otra película tan enigmática e irresoluble como ésta.

Last Days (2005). Basada en los últimos días de Kurt Cobain, pese a la gravedad del tema, no vive exenta de sentido del humor. Con una banda de sonido novedosa que potencia la percepción de cada personaje, en especial del protagonista, y una deconstrucción del espacio-tiempo que invita al desorden sufrido por Cobain en aquellos días, Van Sant consigue una obra llena de una ternura nada acomodaticia. Michael Pitt interpreta a Blake, émulo del susodicho, y compone dos curiosas canciones para la película, bien tomadas por el director, y de gran importancia en el montaje final. Aquí no se habla de la fama ni de sus resortes, y tampoco de moralismos ya en desusos. Todo está dicho al ver a Blake escapar de sus amigos por ser incapaz de comunicar otra cosa que no sea su aislamiento.

04 enero 2006

Violent Femmes

4-01-06 02:25 Antología de la Edad de Oro. La 2.

Realización: Santiago Tabernero
Producción: Gloria Concostrina

En este programa se emitirá el siguiente contenido:

Violent Femmes
Spandau Ballet
Grupo Sportivo
China Crisis
Lords of the New Church
The Smiths
Aztec Camera

¡No hay que perderse por nada del mundo a Violent Femmes! Según cuentan, el programa terminó aquella noche pero no como cualquier otra. La gente estaba tan encantada con el grupo que, por primera vez en la corta historia del programa, tuvieron que conectar de nuevo después del Telediario; al parecer los tíos estaban pletóricos. A ver con cuánto de aquella noche se han quedado.

También puede estar bonito ver a los Smiths y, aunque en menor medida, a Aztec Camera, especialmente si es la presentación de su primer disco.

03 enero 2006

Rock'n'roll

Por Pedro

En estos días tan fríos que han pasado y que aún deben pasar, y ante la imposibilidad de obtener otro tipo de calor, digamos, más humano, no hay nada mejor que quedarse en casa y ponerse algunos discos de buen rock'n'roll para calentarse sin necesidad de estufas que a final de mes tanto engrosan ese odioso recibo de la luz, del que nadie escapa.

Entre otras, esa es una de las funciones del ya mítico sello californiano Sympathy for the Record Industry (o Sympathy Records y Sympathy 4 R.I.). Fundado, y dirigido en su totalidad, por el genuino Long Gone John en 1988 casi por casualidad -todo empezó como un favor al grupo The Lazy Cowgirls-, el sello ha sido cuna y alojamiento para muchas bandas que nunca podrán agradecérselo bastante.

Hole, The White Stripes, American Death Ray, todos los proyectos del prolífico Greg Cartwright (Oblivians, The Compulsive Gamblers, '68 Comeback, Reingning Sound), The Gibson Bros., The Deadly Snakes, The Dwarves... Un largo catálogo que ya sobrepasa las 700 referencias, y en el que se encuentran bandas legendarias como Gun Club, Redd Kross o Suicide.

El sello se centra con prioridad en el roots rock, el blues-rock, el garage, el rockabilly... Long Gone John lo explica mejor en esta entrevista: "Cuando me vi envuelto en el sello tenía gustos muy variados (musicalmente hablando). Me gusta el rock'n'roll y todos sus vástagos mutantes. Me gustan mucho los grupos con vocalistas femeninas, los híbridos del blues, el pop... No me gusta el rap (detesto esa mierda), cualquier cosa que se parezca al hardcore es igual de odioso y detesto todo tipo de white funk".

Si es indudable que cuesta mucho mantener con vida un sello independiente durante 17 años, más difícil es imaginarlo cuando es sólo una persona la que acarrea con todo. Y si a todo esto se añade un ritmo imparable de publicación y un descubrimiento de nuevas bandas realizado con gran entusiasmo, sólo se puede pensar que no sólo el estilo de vida de Long Gone John es el rock'n'roll sino que él es el rock´n´roll. O, al menos, una de sus tantas encarnaciones.

Algunos discos

The Gibson Bros.- Memphis Sol Today! (1993). Con apariciones de Jon Spencer, este disco, grabado en los inolvidables estudios Sun de Memphis, traza todo un recorrido, siempre pasado de rosca, por la historia del rock'n'roll americano. Jeff Evans lideraba esta multiforme banda que trataba el rock como algo atemporal, alejado de modas, y sumergido en el inconsciente colectivo occidental.

The Compulsive Gamblers- Bluff City (1999). Alguien como Greg Cartwright tenía que aparecer tarde o temprano. Al igual que su colega Mick Collins (Dirtbombs), lo suyo es esto de componer buenas canciones con alma rock y temperamento soul. La referencia ahora es Eric Burdon y sus Animals, con alguna que otra pieza reforzada con un órgano herencia de los primeros Doors. Un disco perfecto para conocer a este -aún- poco valorado genio.

The Deadly Snakes- Love Undone (1999). Tan agresivos como los Stooges pero con una sensibilidad para las baladas dignas de los primeros Rolling Stones, estos jóvenes con mucha clase grabaron un debut algo disperso pero compensado con una energía garage-rock que trasmite lo que pueden ofrecer en directo. Para su siguiente disco ficharían por In The Red y alcanzarían la gloria con Ode To Joy. Produce Greg Cartwright.

American Death Ray- Smash Radio Hits (2nd Lp) (2002). Mirándose en el mismo espejo en el que una vez lo hicieron Bowie, Reed, Iggy o T. Rex, este combo alcanzó con su segundo álbum revitalizar un sonido que durante algunos años fue pasto de revistas de tendencias, malinterpretando lo que realmente era el Glam Rock, con raíces en el garage: pasión, estilo, salvajismo y unos riffs para perder la cabeza. Algo así como la chica de la portada.

02 enero 2006

DVD

Por Pedro

Bebopenfant, colaborador de la revista Ruta 66 y usuario de www.ipunkforos.com, página en principio -eso creo, si no es así que alguien me corrija- destinada a debatir sobre música, denuncia en un topic el poco o nulo cuidado con el que se realizan las ediciones en DVD.

Lo aquí expuesto es un resumen de lo que se puede leer en el foro:

"Para que miréis con cuidado en qué os gastáis el dinero de Reyes, os iré escribiendo en estos días algunas anotaciones que una amiga y yo hemos puesto en común sobre ediciones en dvd malas o directamente insultantes.

No se comprende muy bien que este tipo de apreciaciones y advertencias no se hagan en los medios especializados. Sería tan grave como el que en una revista literaria no se señalaran traducciones nefastas o ediciones mal impresas: no sólo me interesa que me digan que "La Isla del Tesoro" es una obra maestra, sino que me den la posibilidad de escoger entre las distintas ediciones del mercado.

¿Por qué entonces este desprecio o descuido, esta falta de interés, por el cine desde aquellos que supuestamente ven y revisan esas copias?

1.- No respetar la proporción de pantalla original (el así llamado “aspect ratio”):

Se puede distinguir entre:

· Exceso de imagen por la parte superior e inferior del encuadre.

· Falta de imagen a la derecha y a la izquierda del encuadre.

2.- Incluir como extras escenas cortadas por censura política o comercial.

3.- Uno de los casos más polémicos ( y mas terribles), es el de "El gatopardo" en su edición de Filmax, que, para más recochineo, se anuncia en las publicaciones como una copia excelsa y definitiva.


Mencionar todo esto desde los medios críticos o enviar protestas a las editoras puede llevar a una reedición correcta una película (ej. “Río Lobo”, “La Cruz de Hierro”), y no hacerlo a que, por ejemplo, las copias de Rossellini distribuidas por Vellavisión las reedite ahora Suevia sin que nadie mencione que las “versiones originales” que presentan son los doblajes italianos y no las versiones originales auténticas.

Ante la duda no se paga y se baja o se piratea de amigos. Sólo merecen el gasto copias PERFECTAS."

Merece mucho la pena hacer ver a cuanta más gente mejor el poco respeto que se le tiene a su esfuerzo para obtener luego aquello que se le antoje pagar con su dinero. Esto de los DVD's no es un caso aislado, también apestan muchas reediciones de discos así como ediciones españolas de cómic realizadas con escaso mimo, a precios bastante elevados.

Eso sí, también hay muchas ediciones que son maravillosas. Por ejemplo la nueva edición en vinilo de The Woods de Sleater Kinney o muchas reediciones del sello Sundazed, el Jimmy Corrigan de Ware o Blankets de Astiberri, que suele currárselo mucho, etc. En definitiva, grandes obras tratadas como debe ser.

Esperamos que si Bebopenfant o su amiga ven esto no se molesten en absoluto, puesto que lo hacemos con la mejor de las intenciones.

01 enero 2006

El

Por Pedro

La 2 estrena el año con la interesante y algo olvidada película de Luis Buñuel, El, hoy a las 00.55.

Tras arruinarse y exiliarse de España por ser persona non grata, Buñuel, tras pasar algunos años en Nueva York, en 1947 se asienta por fin en Méjico. Allí, desde el principio, obtiene cierta confianza de algunos productores para que realice películas por encargo de clara orientación mainstream; confianza consolidada gracias al éxito internacional de Los Olvidados (1950), película a revisar desde ya.

El (1952) cuenta la historia de un hombre conservador y religioso consumido por los celos debido a la rebosante juventud de su esposa. Incapaz de ignorar la accesibilidad de su mujer para con otros hombres, su vejez se hará patente y caerá preso de una angustia directa a la locura.

Buñuel parece entender a la perfección la obra de Mercedes Pinto que adapta, e ilustra con unos movimientos de cámara siempre justificados los conflictos internos de su personaje principal. A través de la puesta en escena, y con cierto distanciamento poco habitual para la época, disecciona el origen de los celos en un marco muy delimitado por la conciencia colectiva y una educación marcada en exceso.

Buñuel, con una mirada tan expresiva como irónica, y con sus frecuentes ataques al Catolicismo y la clase adinerada, filma una película inquietante en la que sobrevuela ese aire fantástico, algo surrealista, tan característico del realizador. Todo con un sentido de la narración innato, reforzado por un empleo del sonido tan sugerente como innovador.

Atentos al tratamiento tan genial de la sexualidad que vive soterrado en la película.