28 enero 2006

Miedo


La única película de ficción de Chris Marker, La Jetée (1962), es un mediometraje de ciencia ficción de exaltación del amor pérdido. El realizador francés, mediante una gloriosa historia de cosecha propia, hace tambalear los cimientos tradicionales sobre los que se establece el cine (y la historia, y la memoria, y el tiempo, y la imagen...), regalando al público una pieza imperecedera cuya influencia aún puede comprobarse en obras recientes de gran éxito como Eternal Sunshine Of Sportless Mind (2004).

La película produce tanta fascionación y belleza como pánico. Es difícil mantener la calma durante su visionado, ya que es imposible no sentirla. Increíble que lo consiga de la forma en que está creada.

12 Monkeys de Gilliam es una versión entretenida, demasiado larga, y con mucha menos sustancia que ésta, irrebatible pieza maestra, de Marker.

Puro desasosiego.

25 enero 2006

Dulli

El último álbum de Greg Dulli, Amber Headlights, está dedicado a la memoria del cineasta Ted Demme. En él se recopilan algunas canciones que, por diversos motivos, no aparecen en ninguna otra referencia del líder de Afghan Wighs. No es lo mejor que ha publicado, pero era a todas luces necesario que canciones como Cigarettes, Pussywillow o Golden Boy no quedaran huérfanas, pese a su floja producción.

Preciosa portada.

24 enero 2006

Lupus

Por Pedro

Excelente el primer volumen de la segunda obra de Frederik Peeters publicada en España, miembro de la BD francesa. El suizo de origen holandés se mueve como pez en el agua sobre las coordenadas que marcaron su primer álbum, soberbio Píldoras Azules. Es decir, traza una descripción del impenetrable abismo de las relaciones humanas, delimitadas en esta ocasión por conflictos de amistad, puesta en juego por la delicadeza del amor y la siempre falsa imagen proyectada que dificulta la comprensión, tanto la propia como la del otro.

Lupus causa gran efecto sobre el lector no sólo por ubicar la historia en el siempre atrayente género de la ciencia ficción, el cual trasciende con habilidad, sino gracias a un espléndido dominio del ritmo narrativo, bien rematado con silencios, que dotan a la obra de una gama más amplia de registros, ganando en profundidad. En este cómic las miradas, primeros planos y ejercicios de estilos varios con el blanco y negro cobran nueva dimensión significativa, gracias al perfecto engranaje de todos sus elementos.

La obra en España constará de cuatro volumenes. El primero lleva ya unos meses en las tiendas. Una delicia.



23 enero 2006

Turbulencia

Por Pedro

El cine de actualidad no suele ser motivo de post en este blog. Sin embargo, la desconcertante nueva película de Michael Haneke, dolorosa
Caché, bien lo merece.

El director alemán se entromete sin remordimientos en la vida de dos personas, desconectadas hace muchos años, e indaga en el pasado de ambos, mostrando todos los aspectos posibles de la culpabilidad por medio de su particular estilo, de irresistible fuerza formal. Sin ésta, la película estaría incapacitada para profundizar tanto en elementos claves tales como la desestructuración familiar o la historia personal como ocasional metáfora de la historia francesa del siglo XX, enfocada sobre sus relaciones con Argelia.

Pese a parecer en sus primeros minutos su trabajo más comercial, pronto evoluciona a una propuesta radical, plena de sentido, en la que poco importa quién es el responsable del origen de la historia contada. No obstante, una buena teoría es señalar al propio Haneke como activador de la misma, a través de lo que podría ser calificado como Macguffin, que engaña a todo el mundo, cual prestidigitador.

El realizador, como ya hizo en Código desconocido, de la que esta sería una muy probable segunda parte -posible segunda trilogía, tras la de la glaciación emocional-, intenta con ello remarcar la trascendencia del creador. Inmiscuyéndose en todo un molesto ejercicio de prepotente autoría -en el mejor sentido-, se oculta cuando es preciso, para regresar sin avisar, ya sea en modo de cinta de vídeo, de mando a distancia o hasta de sueño, despistando a todos por igual: personajes, espectadores, los propios colaboradores de la película -hasta parece que a veces él mismo- quedan sin respuestas claras. Aunque si se está atento a lo narrado, poca falta hacen.

La película, como casi toda la obra de Haneke, hace gala de elaborados planos secuencia y planos estáticos de gran dinamismo, interno e implícito, que, desde el distanciamiento propio del alemán, envuelven hasta al más despistado. El trascurrir de Caché agita al público, obligado a reflexionar ante lo que está ocurriendo. A pesar de todo, a veces a Haneke se le va un poco de las manos. En su intento por turbar toma ciertas decisiones que podría resumir algo más. De todos modos, son soluciones que él elige, probablemente para desequilibrar aún más su visionado.

Buena parte del sentido de la película, y también una especie de resumen de la misma, queda perfectamente delimitado en la escena de la cena. En ella uno de los comensales narra una historia, de tono irónico pero desoladora, tras la cual asusta a la mujer del protagonista, sembrando la incertidumbre en el resto, dejando al espectador con media sonrisa en la cara.

Por cierto, esas cintas, que tanto darán que hablar, bien pueden ser consideradas un recurso tan válido como el de los pájaros de Hitchcock: nadie sabe de dónde salen, qué quieren decir, cuándo ni cómo son filmadas, y por qué son tan molestas y aparecen en ese momento de la vida de los personajes.

Si hace poco se afirmaba en este blog Elephant como enigma, Caché se incluye con comodidad en ese olimpo de películas generadoras de duda y malestar, que tan mal cuerpo dejan.


22 enero 2006

Power Pop

Por Pedro

En esta ocasión sí se trata de tres discos imprescindibles del género, que sufrieron en la época serios problemas de promoción y distribución. Si alguien no sabe muy bien qué es el power pop, en los siguientes discos puede encontrar una buena definición.

Greg Kihn - Again (1977). En las entrañas del año punk, Kihn entrega su segundo disco para el gran sello Beserkley, también casa de Rubinoos y Earthquake, en el que profundiza sobre las constantes de su primer álbum, mejorándolo sustancialmente. La evolución de Kihn es muy positiva; madura como compositor, mostrando mucha más seguridad en el desarrollo de los temas, a la vez que su voz adquiere matices que añaden gran colorido al disco.

Arranca con una versión de Buddy Holly (Love's Made A Fool of you) que es toda una declaración de intenciones para proseguir con dos bellos temas propios de elaborada melodía. La primera cara del vinilo acaba con Politics, temazo con un ajustado solo de guitarra final de los que levantan del suelo. La cara B mantiene el nivel pero con un enfoque más bien orientado a Crosby, Still, Nash y Young (If You Be My Love o Madison Avenue), sin olvidar la estupenda versión de For You de Springsteen, que supera armónicamente a la original. Posiblemente el mejor álbum que ha entregado jamás.

Segarini - Gotta Have Pop! (1978). Bob Segarini fue fundador de la banda de culto The Wackers a principios de los 70. Aunque la banda ya desprendía cierto aroma power pop de descendencia Beatles, parcialmente vinculado a Badfinger, poseían cierto toque folk del que Segarini se deshace en este debut en solitario.

En él aparece un Segarini en plena forma creando su pieza más valiosa. Muy centrado en el trabajo de unas melodías que fluyen con gran espontaneidad (maravillosas When The Lights Are Out y Love Story), por el disco también discurren sublimes momentos de rock'n'roll a lo Gene Vincent (Dressed In The Dark) o íntensas píldoras rock de elaborada lírica (Steady Eddie) que delatan la influencia de Springsteen en el pop de la época. Descatalogado por muchos años, por fin encontró la reedición que se merece en 1996. Un clásico de culto; pero de verdad de la buena.

Gary Charlson - Real Live Gary! (1981). Mini Lp en directo que los más atentos no pueden olvidar, Gary Charlson es uno de esos desconocidos que formó parte del mítico sello Titan. Son siete temas sin desperdicio, rabiosos, ejecutados con mucha pasión que trasmiten perfectamente la intesidad del momento. El disco es todo versiones, a destacar las dos de Eric Carmen de Raspberries (Hey Deanie y Tonight), la de Big Star, un September Gurls algo más acerado, y My Back Pages de Dylan, aunque más basada en la versión que de la misma hicieran The Byrds.

Un disco divertidísimo y que, pese al tópico, produce ganas de poder ser uno de los pocos que estuvo allí. Merece la pena poder adquirir el recopilatorio de Titan del que habla Pepsounds para escuchar, además del resto del sampler, las cuatro canciones de Charlson que se encuentran ahí.

it´s all pop!