10 marzo 2006

Los caballeros las prefieren rubias... Pero se casan con las morenas

Y es que yo siempre digo que una chica
donde más luce es en la cubierta de un
barco o, mejor aún, de un yate.

Y es que Fanny es casi histórica,
porque cuando una chica se mantiene
guapa a los cincuenta años empieza a
ser histórica.

Lorelei Lee

Aunque tanto la película de Howard Hawks como la continuación de Richard Sale dejan algo que desear, en especial la segunda, el libro de Anita Loos en el que están basadas es una delicia. Mientras se publicó por entregas en la revista fundamentalmente femenina Harper's Bazaar, tuvo enganchado a James Joyce y al filósofo George Santayana -el que afirmaba que todo aquel que desconoce su pasado está conedenado a repetirlo- quien declaró que se trataba del mejor libro de filosofía escrito por un norteamericano.

La divertida historia de Lorelei Lee junto a su desinteresada amiga Dorothy profundiza en la cultura americana mediante un ejercicio de ironía, origen de la caricaturización de los sexos, que actúa sobre distintos planos. No sólo pone patas arribas con suprema elegancia la masculinidad y su temporal fascinación por lo ocre, sino que desmonta a su manera el incipiente sistema capitalista con una sutileza y un sentido del humor despiadado. Así lo refleja en la introducción al libro sus palabras, imprescindibles para una más completa comprensión del mismo:

Pero yo, con mi infantil crueldad, nunca he sido capaz de ver en la más sorprendente actitud humana algo más que estupidez. Cuando, por ejemplo, Albert Einstein dio a conocer su sobrecogedora teoría y luego advirtió a sus colegas científicos que no la usaran para la eliminación de las especies, me pareció la misma broma que cuando cierto personaje de Mujercitas le dice a un grupo de niños que no se metan judías en la nariz, por lo que a los niños les faltó tiempo para empezar a buscar judías que meterse en la nariz.

Pese a este cínico fragmento, el libro está atravesado por la ternura y en ningún momento desfallece. No soprende, por tanto, la humanidad hallada en determinadas reflexiones de Lorelei, sometida al tono ridiculizante que impone la escritura de la muy guapa Anita Loos, que, sin control, a veces se traiciona a sí misma en su relato, dotando al libro de mayor calado. Como dice al fin de su introducción, tal vez Los caballeros... sea tomado ya como una historia de época. De todos modos, no es difícil encontrar en él muchas más lecturas que la de ser simple escaparate de los elementos de su tiempo.

07 marzo 2006

Río Veneno

No se trata de ninguna novedad, pero el lenguaje bizarro, crudo y descarnado que emplea Beto Hernández en este Río Veneno, hazaña de un talento privilegiado, es desalentador. El modo en el que desmenuza las bondades y miserias de sus personajes es llevado al extremo en este contundente cómic de expresividad exacerbada y ritmo desaforado, algo torpe y desmadrado en ocasiones, demasiado llevado por el amaneramiento narrativo en otras, pero sin duda siempre vigoroso y ávido de vida.

La nervuda trama tejida por un Beto con clara conciencia social y un tan obvio de honesto ánimo político denuncia sin tapujos la hostilidad de un sistema y modo de aproximación a la realidad impregnado de corrupción a todos los niveles. A su vez (des)dibuja concisamente una época esquizofrénica -reflejada a modo de metonimia en la sexualidad de los personajes-, continuada e incluso traída a más en el presente de la que, avisa, nadie sale ileso.

A riesgo de perder la atención y paciencia del lector, que a priori busca un relato sobre las raíces del personaje más emblemático de
Palomar, la india Luba, el coautor de Love & Rockets muestra por el contrario a un personaje-testigo -a la manera de Alack Sinner- inmerso en un mundo violento replegado en la constitución de la apariencia. Luba ofrece de manera indirecta, mediante una inteligente maniobra de Beto, un duro testimonio de su entorno, al tiempo que el dibujante desmembra su herencia en beneficio de la reconstrucción de su fuerte personalidad.

Episodios sangrientos, brutales escenas de un matrimonio inusual y de homosexualidad irredenta, descaradas intrigas políticas y mafiosas, aderezado todo con un tratamiento sincero y desnudo del sexo y la violencia, conforman un álbum difícil en su temática y tortuoso para cualquier receptor, pero de lo más estimulante. Para siempre queda ya una ristra de personajes imborrables del universo del autor, e indestructibles en la memoria de los lectores: Gorgo, Garza, Isobel, Blas, Hilda...